MARRUECOS 2012: UN VIAJE DIFERENTE

MARRUECOS 2012: UN VIAJE DIFERENTE

MARRUECOS 2012 Un viaje diferente:

Tras varios años de organizar nuestro propio viaje y llevar un grupo de nuestro club por Maruecos, este año lo sacamos del calendario y al no realizarse el viaje alternativo a Portugal, acabé pensando en apuntarme con toda la familia a un viaje ya organizado.
Pensé en Iberutas porque a pesar de no conocerlos personalmente, las referencias que tenia de ellos eran muy buenas, el itinerario previsto y la calidad de hoteles alta y todo eso a un precio bastante razonable. Así que dicho y hecho: contacte con Eduardo quien de inmediato me envío información detallada, reforzando aun más la confianza inicial que me daba el Club y la ilusión por este viaje.

Desde luego no me equivoque: el viaje estaba muy bien organizado, los hoteles eran muy buenos (los mejores disponibles en cada sitio). Etapas bien planificadas pero lo mas importante, me encontré con un grupo de gente fantástica.
Además de Eduardo, y su hermano Carlos, hay un grupo central de socios de Iberutas que son habituales de estos viajes y apoyan y ayudan en todo, eso se contagia y al final todo el mundo colabora y ayuda.

El viernes empezó el viaje con la presentación en Algeciras, poco a poco van llegando los coches procedentes de diferencies lugares de la geografía: Valencia, Sabadell, Girona, nosotros de Cartagena y el grueso del grupo desde Madrid.

Reparto de pegatinas, identificativos, de patrocinadores, billetes y comienza el embarque.
Al otro lado del Estrecho, Ceuta y la siempre caótica frontera del Tarajal. Tras cruzarla un corto tramo de carretera por la costa nos leva al antiguo Hotel Sofitel (ahora Barceló). Un 4 estrellas en el que tenemos tiempo de sobra para pasear por el cercano puerto de Marina Smir, hasta la hora de la cena.
Nos vamos preparando, mañana nos espera un largo enlace por carretera hasta Marrakech.
La nueva autopista hasta Tanger Med ha sustituido a la antigua y peligrosa carretera de la playa, y hacemos todo el recorrido hasta Marrakech por autopista.
Las emisoras ayudan a andar mas seguros y hacen el viaje mas ameno, poco a poco vamos encajado la ensalada de nombres y coches que tenemos los recién llegados.

En Marrakech nos alojamos en el Palm Plaza y nos dirigimos a la Plaza de Jmaa el Fna acompañados por Jordi y Mª Luz, es su primera vez en este tipo de viajes y alucinan con el espectáculo callejero de la plaza y el Zoco. Acabamos tomando perspectiva y te en la terraza del Café de Francia. Justo al subir el Muecín llama a la oración de la tarde desde la Kutubia y se adhieren las decenas de mezquitas de la ciudad roja.

El Hotel esta muy bien y la cena también, los niños disfrutan de un buen rato de juego en los jardines, alrededor de la piscina y conectan rápidamente.

Mañana empieza la autentica aventura.

La etapa de hoy nos llevará desde Marrakech hasta Ouarzazate, para lo que hay que cruzar el Atlas, pero no lo haremos por el Tizi´n Ticka (seria demasiado fácil) sino a través de una ruta nueva que no pudieron completar en otra edición anterior por las crecidas de los ríos. La cosa promete.

Promete y no defrauda, poco a poco vamos ascendiendo en dirección Demnate, pero antes de llegar, abandonamos asfalto para llegar a un gran embalse. A partir de allí una ancha pista, totalmente cubierta de barro arcilloso, nos lleva por unos paisajes impresionantes, hasta alcanzar la cabecera del Valle del Tassaut.
No lo sabemos, pero lo mejor aun esta por llegar. La pista desciende hasta el fondo del valle y se enreda con el río en una sucesión de cruces y vadeos de diferente dificultad, hasta perder la cuenta, la dificultad va en aumento y con ella la incertidumbre de si un obstáculo final insalvable nos obligará a retroceder sobre nuestros pasos. Finalmente y tras llegar a mojar hasta los capos de los coches conseguimos cruzar todos.
Durante el recorrido tenemos un par de pinchazos por culpa de las piedras ocultas bajo el agua y la rotura de la suspensión trasera de uno de los coches. Los pinchazos se arreglan sobre la marcha rápido, la suspensión, tendrá que aguantar hasta Ouarzazate donde intentaran reparar y un par de coches se quedan con el averiado que, a ritmo muy lento, completa el recorrido. Mientras el resto del grupo avanza y llega a Ouarzatae donde el Dar Chamaa, nos espera con todo su encanto y hospitalidad. Un 10 para el Hotel.

Al día siguiente recortamos un poco el recorrido previsto, para compensar un poco la exigente etapa del día anterior y dar tiempo para reparar la suspensión del coche averiado.
Iniciamos el recorrido visitando el Oasis de Finnt que desborda verdor en contraste con las paredes de piedra negra que le rodean, una delicia para los objetivos de las cámaras.
A continuación una buena pista nos lleva hasta Agdz, donde comemos en un palmeral.
Tras la comida, por asfalto, hasta Zagora las Kasbhas se suceden.

En Zagora, siempre es obligado visitar los talleres mecánicos, sin duda el mas famoso es el de Mohamed “el Gordito” que se ha convertido en una paso obligado para todos. Además también visitamos a Abdoul del taller Sahara, a quien le traje una herramienta de difícil localización en Marruecos y que me comentó el pasado año en Ouzina que necesitaba tras una asistencia que nos dio por allí.
Se quedo tan sorprendido como agradecido por que me acordara, le llevara y se la regalará. El gordito celoso y listo se percató de que había lavado y soplado filtros en otro sitio, pero también estuve con el un rato y charlamos un poco. De todas formas tenia el taller a rebosar y hay que repartir un poco de trabajo.

Tras una tarde de pequeñas reparaciones, compras y baño en la piscina del Palais Asmaa para los mas pequeños, cenamos y tomamos unas copas en la jaima del Jardín.

Al día siguiente teníamos una etapa intensa y en bucle: Tagounite, Dunas del Lihudi, Oasis Sagrado, Dunas del Chegaga, Lago Iriki, Foum Zguid, y regreso por pista a Zagora.
El hacerla en bucle permite, de un lado evitar hacer maletas y de otro llevar el coche mas descargado, cosa que se agradece.
Al poco de empezar el recorrido de pista, en el oued arenoso tras las dunas del Lihudi, la balona de la suspensión trasera reparada en Ouarzazate, vuelve a romperse. Aprovechando que hay cobertura, contactan con el taller del gordito a donde vuelve el coche, acompañado por otro, para reparar.
El resto del grupo continua la etapa tal y como estaba programada: comemos en el Oasis Sagrado por adelantarnos a posibles tormentas de arena en el Iriki. Después de comer tras bajar presiones, cruzamos el Chegaga, esta vez esta bastante compacto y se pasa prácticamente de paseo.
En el Iriki, reponemos presiones en las ruedas y líquidos en el cuerpo junto al cafetín que han levantado en medio del lago.
Después: fotos, velocidad y disfrute de conducción: todoterreno en estado puro.
Tomamos la pista de salida del lago hacia Foum Ziguid, a donde ya han llegado. por la pista del Norte, los que repararon el coche en Zagora, allí en el inicio de pista nos agrupamos e iniciamos el regreso.
Hay amenazadores nubes negras y algunos charcos en la pista. Las amenazas se confirman y nos cae una tormenta torrencial, la pista, de piedra dura, se encharca totalmente y los 100 km se hacen bajo el agua hasta las cercanías de Zagora. De nuevo un pinchazo que por suerte se produce justo después de la nube.

Vuelta a los talleres y a las compras. Esta noche toca prepararse para la etapa de mañana: un clásico por la pista prohibida desde Zagora a Merzouga.
Un grupo que viene de esa dirección nos trae desalentadores noticias del Oued Rheris, que debemos cruzar a la altura de Remlia: esta imposible de vadear.
Mañana veremos Inshalah.

A la mañana siguiente nos confirman que el Oued Rheris esta impracticable y que en Tafraute también hay dificultades por el agua en el Dayet Maider.
A la salida de Zagora nos encontramos con una nueva pista que nos permite ganar tiempo y pasar el tedioso tizi´n tafilatet en un suspiro. Un poco mas adelante la pista nos desvía un poco al norte de nuestro recorrido previsto y alcanzamos Tarbalt, donde el Oued arenoso esta convertido en un autentico río pero de caudalosa agua procedente de las montañas del Atlas. Retrocedemos para retomar la pista primitiva hacia Tisemuine y tras rodar un rato por las pistas rápidas del Dakar nos reagrupamos frente al Maider, en el albergue del Marabout. Allí seguimos los consejos de Mohamed de Tafraute que nos recomienda pasar por el sur de la pista habitual evitando el barro que se acumula y que ha atrapado a varios coches e incluso a algún camión 4×4.
Al estar impracticable el paso del Oued en Remlia, la idea es tomar por el paso del Marach (el conocido como “Portal de Belén”) hasta Mecisi y de allí a Risani.
El paso desde Tafraute hasta el Marach esta también embarrado y Mohamed, buen conocedor de la zona, nos acompaña y dando un rodeo por la pista de Fezzou, nos lleva hasta el Paso.
Después de comer, 2 coches decidimos retomar la marcha por la Hamada dirección norte a Mecisi, mientras el resto del grupo hace sobremesa y se plantea el cruce del Rheris por un nuevo puente que conoce Mohamed.
Nosotros, por nuestro lado, alcanzamos la carretera sin contratiempo y visitamos de paso a Risani, la Gara de la Momia o Cárcel portuguesa. El grueso del grupo, llegan al puente en donde no se puede pasar y encuentran a un chico en quad que pide ayuda para unos compañeros que al intentar cruzar, han sido arrastrados por el río. Están empapados, sin equipaje. pero a salvo. Dos de los vehículos están en el cauce. El grupo se divide y mientras parte siguen camino norte hacia Risani, otros 3 coches equipados con cabrestantes, se dirigen al rescate de los compatriotas. Los rescatadores llegan al Hotel Chergui de Erfoud a la hora de la cena, exhaustos pero con el objetivo cumplido.
Al día siguiente hay prevista una ruta por los alrededores de Taouz, Mfis y franqueo de dunas del Erg Chebbi a la altura de Merzouga.
Yo personalmente quiero hacer unas compras y alguna visita en la zona, por lo que se lo comento a Eduardo y nos plantemos el día a nuestro aire:
Salimos después de desayunar al mercado de dátiles de Erfoud donde tomamos un te y compramos algunas cosas en la tienda de Tarik, después descargamos en el hotel y salimos para Risani, donde visitamos el museo de fósiles y la tienda/taller de los hermanos Haddou, donde, como no, también compramos algo.
A continuación tomamos la antigua pista hacia las dunas de Merzouga y nos dirigimos al norte del Erg Chebbi, para recorrer el Erg por el lado de los albergues, desde el Yasmina (el lago no tenia agua) hasta la hora de comer, cosa que hicimos en el Albergue de Anaan Ali: el famoso Ali el Cojo.
Saludos, buena comida y la mejor de las hospitalidades como siempre en casa de Ali.
Con unas buenas ensaladas, patatas fritas y pollo en el cuerpo, acompañadas de unas Carlsberg fresquitas, así como la promesa de volver el año que viene, salimos de Hassi Labied hacia Merzouga. Estoy llamando a mi amigo Ibrahim, propietario del Albergue del Oasis de Oubira, desde hace rato, pero no tiene cobertura. En el Arco de Merzouga no tardo en encontrar a quien me indique el camino a su casa, pero no hay nadie: deben estar en el oasis, es temporada alta.
Tras el intento fallido de vernos y entregarle unas cosillas, nos dirigimos, continuando con nuestro plan turístico del día, al Dayet Srij o lago de Merzouga, este si tiene bastante agua y hay un grupo abundante de flamencos a los que es una delicia observar con los prismáticos.
Desde allí recibo a lo lejos la señal del grupo por la emisora, oigo algo de una rotura de eje, pero no muy claro. Deben estar relativamente cerca pues el alcance de la emisora de 27 Mhz no es mucho o me ha entrado un rebote de señal.
Activo la ruta prevista para el día y me dirijo hacia el oued de arena trasero del Erg Chebbi, a su encuentro, por donde es probable que vengan en poco tiempo, procedentes de la pista de Mfis. Efectivamente, un poco mas al norte de Merdane, en el oued, aparece el grupo. Nos unimos a ellos y nos confirman que uno de los coches ha roto el trapecio delantero por un golpe desafortunado en unas piedras en una pista cercana. Como siempre, el averiado ha quedado atendido por un par de coches que están gestionando la reparación de la mejor manera posible y el resto ha continuado.
Nos disponemos a realizar el franqueo de dunas, pero a pesar de haber bajado las presiones, los enganchones se suceden, yo mismo me clavo bien clavado y es necesario utilizar mi cabrestante anclando a otro HDJ para poder salir. Tras jugar un rato con las dunas, desistimos del cruce completo y salimos de nuevo al oued, donde reponemos presiones e iniciamos el regreso hacia Merzouga.
Me quedo de nuevo atrás, para pasar por la casa de Ibrahim, y esta vez tengo suerte: el sigue en el oasis, pero su hija esta en casa y le entrego las cosas que llevo para ellos y mi saludo personal.
Después ya por asfalto salgo dirección Risani. Hay una nueva gasolinera nada mas salir de Merzouga y en ella esta mi amigo y socio Santi con otros 3 o 4 coches de León, hablamos por teléfono e intercambiamos información de las pistas y buenos deseos para nuestros respectivos viajes.
Siguiente parada: la cafetería y lavadero de Hassan en la entrada de Risani. Hassan es un marroquí que conocimos hace un par de años, recién regresado de la emigración en Barcelona, ha montado un pequeño negocio que poco a poco y con mucho trabajo va ampliando. Un lavadero, una cafetería y en proyecto un restaurante e incluso algunas habitaciones en el piso superior. Tomamos un te con Mueslys mientras lavan el coche.
La dirección me hace un ruido feo, a ver si al lavar se elimina.
Ibrahim me llama, desde lo alto de una duna cercana al oasis tiene cobertura y ya sabe que he estado buscándolo y que le deje unas cosas en casa, me lo agradece y lamenta que no nos hayamos podido ver como estaba previsto: no hay problema, en otra ocasión será. Insalah.
Vamos directos al hotel porque tanta “vida social” nos ha retrasado un poco y ya es la hora de la cena.
Algo tarde llegan parte del grupo que quedo al cargo de la reparación del coche en la pista cercana a Taouz; han llevado a Mohamed (mecánico de Erfoud) hasta la pista, donde ha desmontado, lo han traído de vuelta a su taller para recoger lo necesario para completar la reparación y de nuevo, tras cenar rápido, salen para la pista. Mientras el coche ha quedado a cargo de un joven local que lo custodia.
En el hotel se aloja Paco de Ponferrada y su mujer, que han venido con su 80 y unos amigos a hacer un poco de dunas. Que distinto a cuando nos conocimos en su primer viaje con un Grand Cherokee estrictamente de serie que “les dio el viaje”. Ha llovido mucho, incluso en el desierto, y ahora son expertos ruteros y conduce un 80 muy bien preparado.
Después de cenar voy a repostar y realizar el habitual soplado de filtros y comprobación de presiones de ruedas a la cercana gasolinera Afriquia y el ruido de dirección persiste. Me preocupo un poco, a ver si es la bomba de dirección, por forzar un poco el giro en la empanzada en la arena de la tarde.

Los del coche averiado, regresan circulando a las 2:30 de la madrugada, al coche hay que hacerle algún ajuste, pero han conseguido reparar.

Antes de salir, tenemos que ir al taller de Mohamed para terminar de ajustar el coche que repararon anoche. El grupo aprovecha para realizar las ultimas compras en “el Corte Ingles Bereber” de Erfoud, y yo compruebo que el problema de dirección es falta de liquido, tal y como me sugirió un compañero de montura del grupo esta mañana (gracias por el consejo), que repongo en el taller de Aziz que esta enfrente. El ruidito desaparece. Que alivio.

Ultimo día en el Desierto: Hoy salimos hacia Meknes, la latitud va en aumento en el GPS y eso significa que ganamos norte y que empezamos a pensar en el próximo viaje.

Unos pocos kilómetros al norte de Erfoud paramos en el Geiser para hacer unas fotos. Seguimos pasando el palmeral y paramos en el gran Mirador antes de Er Rachidia, donde seguimos “pecando” y se suceden las compras: baratijas y dátiles especialmente.

A la salida de Er Rachidia nos alcanza un Hyundai ¿o era un Kia? Del Desierto de los niños y a pesar del buen ritmo que llevamos nos adelanta en raya continua, con coche de frente….. y encima se enfada porque dice que le hemos cerrado el paso.
Tras “unas palabras” por la emisora se aclara el malentendido y se impone la cordura: nos quedan muchos kilómetros y mantenemos la calma, resulta que además la conductora es conocida de alguno de los miembros de nuestro grupo. Buen rollito señores.

Pasadas las Gargantas del Ziz paramos a comer a la salida de un pequeño pueblo, con el río al fondo.
Cayendo la noche llegamos a Meknes sin contratiempos, disfrutando del paisaje que nos ha proporcionado el cruce del atlas y su meteorología: cedros, montañas y nieve.

Visitamos la medida desde la puerta de Bab Mansour pero esta prácticamente todo cerrado y tras un pequeño paseo regresamos al hotel para cenar.
Esta noche es la última que cenaremos juntos y Eduardo nos tiene reservada una sorpresa: Nos ha preparado un plato/trofeo de cerámica a cada uno, con el emblema del Raid y del Club grabado en Henna que ha traído desde Zagora.
El si que se lo merece: ha estado pendiente de todo y de todos, siempre sacrificándose ante las averías propias y de los demás. Muchas gracias Edu.

Ultimo día: Meknes, Ceuta, Algeciras.
Nos despedimos de los amigos valencianos que tienen previsto alargar 1 día más su estancia en Meknes y regresar mañana por Nador a Almería.
Nos deseamos buen viaje y recordamos que como dice el dicho, cuidado que “Hasta el rabo todo es Toro”.
Tenemos previsto embarcar alas 16:30, vamos un poco ajustados de tiempo, pero el billete es abierto, así que sino es posible lo haremos en el siguiente Ferry.
Llegando a Asilah, uno de los coches empieza a perder gasoil de forma escandalosa. Lo tira a chorros y además el motor ratea.
Intentamos averiguar de donde procede la fuga, pero en el arcén de la Autovía no estamos bien parados y decidimos que el grupo, una vez más, continúe mientras 2 coches acompañan al averiado hasta Asilah, a donde, rellenando 20 ltr de un jerrican, esperan llegar.
Finalmente y por apenas unos minutos no embarcamos a las 16:30, pero por el contrario eso dará tiempo a nuestros compañeros que ya han reparado la fuga (rotura de un latiguillo de inyector) y están de camino, a llegar y cruzar todos juntos, con una pequeña ayuda en la cola de embarque.

Durante el cruce del Estrecho, circulamos los respectivos libros de ruta y nos escribimos mensajes y saludos los unos a los otros, un buen recuerdo escrito del viaje.

Aun hacemos una última noche en el magnifico Hotel Guadacorte de Algeciras y vamos a cenar pescadito (apetece después de tantos días sin probarlo) al Restaurante el Copo, buen nombre y mejor sitio para comer pescado. Hurta se llamaba el bicho que fue la traca final.
Al día siguiente desayuno y despedidas, vamos saliendo en diferentes direcciones y horarios.
En definitiva ha sido un viaje fantástico, con muy buenos compañeros y solo queda desear que llegue el siguiente.