CUENCA

CUENCA

Este Puente de la Inmaculada realizamos la programada ruta por Cuenca.
La ruta fue muy completa y tuvimos de casi todo.
El sábado realizamos un recorrido mixto por pistas y carreteras locales de esas en las que a pesar de tener algo de asfalto, que te alegras de estar conduciendo un 4×4. Recorrimos el valle del Cabriel, desde el embalse de Contreras hasta la localidad de Enguídanos, después realizamos la comida en la pequeña playa fluvial de La Lastra, al pie del antiguo pantano de regulación de caudal del río.
El rio, bajaba con un caudal y corriente importantes. Después hicimos una panorámica del paraje de Las chorreras, para llegar combinando pistas y olvidadas carreteras (ni 1 solo coche nos cruzamos) hasta la localidad de Cardenete, donde nos reencontramos con 1 coche del grupo que se había despistado (aquí nadie se pierde), y nos esperaba en el pequeño pueblo.
Ya las pocas horas de luz de estos días invernales nos abandonaban, por lo que completamos el recorrido por carretera hasta nuestro alojamiento: La Hospedería de Texeda en Garaballa.
El hotel es un lugar encantador, además su renovada gerencia ha mejorado aun mas si cabe el lugar, se trata de un antiguo convento de los trinitarios, rehabilitado en el año 2000, y como dijo mejorado y cuidado en todos sus detalles por el equipo de Fran y Daniel.
Tras ocupar nuestras habitaciones, tuvimos un rato para recorrer la Hospedería, admirar su bien conservado claustro, decorado con un buen gusto exquisito, encontramos un agradable contraste entre la austeridad original de paredes y techos y la calidez y viveza de pinturas y mobiliario modernista digna de alabanza.
Como no todo puede ser bueno, en la cena el servicio estaba un poco desbordado para atender simultáneamente a un grupo de 30 adultos y 15 niños todos hambrientos tras un largo viaje y unos cuantos tumbos dados por las sierras de los alrededores que espolearon el apetito de los comensales.
Eso si, la calidad de los menús fue de primer orden durante toda la estancia y se combinaron con acierto los platos típicos de la gastronomía de la zona: Morteruelo, Gazpachos manchegos , ajoarriero… con platos mas “convencionales” aptos para estómagos menos curtidos.
El domingo era el día en el que comenzaron las rutas “de verdad”, ya para alcanzar el punto de arranque de rutómetros, se hizo a través de una combinación de pistas en buen estado y carretera de unos 30 km en total. A partir de ahí hicimos 3 grupos saliendo en primer lugar los teóricos novatos, que demostraron que no serlo y que sabían manejar perfectamente coches y rutómetros, cubriendo el recorrido previsto sin ninguna incidencia, a pesar de algunos pequeños errores en las distancias de alguna viñeta (perdón).
A medio día nos juntamos a comer a orillas del Río Ojos de Mira junto a las ruinas del primigenio monasterio de los trinitarios (que fue destruido por una crecida del río), y que resultó ser un lugar ideal para realizar nuestro picnic, mientras los niños quemaban energías escalando riscos y descubriendo las cuevas y rincones de los alrededores.
Después del asalto a las provisiones (sólidas y líquidas), hincamos el 2 tramo previsto, en el que subimos a un pico cercano de 1400 metros de altura, que nos regalo una subida entretenida (benditas reductoras) y unas vistas magníficas desde su cumbre. En la bajada tras superar una trialera, decidimos agruparnos porque la noche se nos echaba encima y así realizar el descenso con mayor seguridad y rapidez.
Al llegar abajo, pequeño enlace de carretera y de nuevo a nuestro confortable alojamiento en la Hospedería.
El lunes, último día de estas mini vacaciones, amaneció lluvioso, y así siguió todo el día. Tras el desayuno (bueno en cuanto a calidad pero de nuevo un poco descontrolado en cuanto a servicio), nos dirigimos a la localidad de Villar del Humo, al norte de la cual existen un recorrido en el interior de la Sierra de la Cuerda, en el que existen unas pinturas rupestres en abrigos Prehistóricos. El entorno es fantástico, aunque la lluvia persistente nos desanimó de adentrarnos a pie en busca de los diferentes abrigos y miradores señalizados a lo largo del recorrido. Cuando llegaba el momento de ir cerrando el bucle y regresar al punto de inicio de ruta, decidimos improvisar un poco y fuimos enlazando pistas y caminos de diferentes grados de dificultad que nos llevaban en dirección Sur Oeste por las sierras de la cuerda y la Sestera, culminando la ruta con un inesperado y emocionante vadeo del Río Cabriel, cuyo ya crecido caudal habían alimentado aun más las lluvias caídas a lo largo de la noche y la mañana, con lo que la emoción del paso estuvo asegurada.
Concluimos el tramo por pistas fáciles (aunque no había que despistarse por el barro y agua que acechaban en recodos y vaguadas), cerca de la localidad de Yémeda, donde el grupo se despidió en diferentes direcciones: 2 coches volvían a su Ciudad Real original, yo regresaba a Garaballa para recoger un olvido (el que no tiene cabeza tiene que tener ruedas) que no quisiera perder: mi Gerber multiusos que me regalaron mis amigos Kike y Carlos para sustituir la primera que tuve y que se quedó en la columna de Leclerk junto a Ksar Guillane hace ya algunos años.
El grueso del grupo emprendió el regreso por carreteras manchegas acompañados por el agua pero sin mayores complicaciones hasta volver a casa. Y mientras ir pensando en la próxima.
Ha sido una ruta de encuentros y reencuentros. Encontrar nuevos amigos que nos han acompañado por primera vez y que han resultado ser unos estupendos compañeros de viaje: Guillermo, y su familia que a bordo de 2 intrépidos GR afrontaron la ruta con entusiasmo (especialmente el vadeo del Cabriel, que inauguró con su flamante GR equipado con snorkel). Manolo, Rafa y sus familias que desde Herencia (Ciudad Real), conformaban un contrastado dúo a bordo de Jimmy equipado y DiD de serie. El amigo Pablo and family con su precioso Wrangler rojo, Juanfra que ya es casi del club con su Toyota, Adolfo y familia que han reaparecido tras algunos años de crianza con un nuevo Chevrolet que les hizo sufrir un poquito en los pasos más complicados y como no los socios y amigos de siempre: Pedro Lidon y su gran ayuda con su súper GPS y su TopoHispania, Santi que estrenaba coche y por desgracia tenia curro el lunes y nos tuvo que dejar el domingo por la tarde, Ray que ya era hora de que volviera a dejarse ver, que se le hecha de menos con su Discovery que pasa sin despeinarse con su Terrain Response por todos lados, Antonio, Emilio y familia que se han incorporado al club hace poco, pero le tiran ya como si hubieran nacido con el volante en una mano y la eslinga en la otra, y como no a Alejandro, que ejerció de rescatador del grupo, vigilando la cola, apoyando y animando a los rezagados en una paciente e importante labor de control y seguridad para todo el grupo.
Gracias a todos por vuestra participación y apoyo durante la ruta, y hasta la próxima (nieves en las sierras de Segura???). No dejéis de ver la galería de fotos y animaros con algún comentario, que ya sabéis que este espacio esta abierto a todos.